El entrenamiento mental deportivo es una adecuada fusión de varias herramientas que posibilitan al deportista poder desarrollarse de manera eficaz, beneficiarse de la realización de ejercicio físico y aumentar su rendimiento deportivo.

Así la psicología deportiva, el coaching y las neurociencias hoy nos permiten ofrecerle al deportista un amplio abanico de posibilidades para fortalecer y modificar su cerebro y optimizar sus características psicológicas en el deporte.

 

En la medida en que las personas buscan más y mejores   objetivos, las habilidades socioemocionales y de liderazgo      adquieren cada vez mayor importancia en la búsqueda del “éxito”.

 

¿Cómo se aprenden estas habilidades?

Una de las herramientas para lograrlo es el coaching, que ha venido a dar una respuesta poderosa al entregar las    herramientas que posibiliten eso. Está definido como “una técnica psicológica, que tiene foco en mejorar resultados, generando aprendizaje, traducido en nuevos comportamientos visibles y sustentables en el tiempo”. El coach-psicólogo facilita destrabando lo que frena el desempeño; buscando generar aprendizajes que se traducen en acciones   concretas; alentando a los atletas a dar lo mejor de sí; promoviendo que sean conscientes de sus talentos y permitiendo que recuperen la confianza en sí mismos.

 

Hoy además, gracias al importante avance de las neurociencias hemos podido comprender como funcionan los cerebros de los deportistas y como poder “intervenirlos” para un desarrollo más eficazmente hacia las metas propuestas.

 

Finalmente la psicología del deporte viene a complementar la intervención incorporando el mejoramiento de los factores mentales que intervienen en el deporte, a través de distintas técnicas como las de relajación, visualización, control del estrés y focalización de la concentración.